• ca
  • en
  • fr
  • de
  • ru

Dr. Lluis Vidal

Gastrontorólogo

Experiencia y dedicación a las enfermedades gastrointestinales

Ofrecemos atención integral, coordinada con un equipo interdisciplinario y con el sello de calidad del Hospital.

Nos ocupamos de la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades del aparato digestivo, que pueden afectar a la boca del esófago, el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso o sigma-colon, el hígado y las vías biliares, el páncreas, el recto y el ano.

La Clínica dispone de un laboratorio específico, de una unidad de video endoscopia y de los servicios de anatomía patológica, diagnòstico por la imagen, Fibro Scan® y Sonoelastografía.

Las enfermedades más frecuentes que atendemos son:

Enfermedades inflamatorias del intestino

  • Colitis ulcerosa
  • Enfermedad de Crohn
  • Colitis actínica o post-radioterapia

Diarreas agudas y crónicas

  • Colitis infecciosa
  • Colitis isquémica
  • Colitis alérgica
  • Síndrome del intestino irritable (colon irritable)

Dispepsias, reflujo esofágico, úlceras gastroduodenales

  • Detección y tratamiento del Helicobacter pylori
  • Detección y manejo del esófago de Barrett
  • Detección precoz del cáncer esofágico y gástrico

Intolerancias y alergias alimentarias

  • Celiaquía
  • Lactosa, fructosa
  • Leche, huevos, cacahuetes, nueces, trigo, soja, pescado, marisco

Hepatopatías

  • Insuficiencia hepática
  • Fibrosis / cirrosis
  • Vías biliares: inflamación, infección, cálculos, obstrucciones
  • Tumoraciones hepáticas
  • Hepatitis B y C

Pancreatitis aguda y crónica

Divertículos, pólipos y tumoraciones de colon

  • · Detección precoz del cáncer de colon
  • · Divertículos y pólipos

Parásitos intestinales

Estreñimiento crónico

Halitosis

  • Endoscopia digestiva
  • Sonoelastografía
  • Doppler abdominal
  • Ecoendoscopia
Enfermedades inflamatorias del intestino

La enfermedad inflamatoria intestinal hace referencia a un grupo de trastornos crónicos en los que, por algún mecanismo que aún se investiga, se produce la activación del sistema inmunitario. Las más conocidas son la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Un grupo más inespecífico agrupa en la clasificación de colitis indeterminada. Una consideración aparte merece la colitis que puede producirse después del tratamiento radioterápico (colitis actínica).

Ambas se caracterizan por la aparición de una inflamación repetitiva del tubo digestivo (intestino delgado y colon), lo que produce dolor abdominal, diarrea y, a veces, sangre en las heces. La enfermedad evoluciona en forma de brotes y periodos de inactividad.

La colitis ulcerosa afecta de forma difusa y continua la mucosa del intestino grueso, principalmente el colon, mientras que la enfermedad de Crohn puede afectar a todo el espesor de la pared intestinal de cualquier parte del tracto gastrointestinal (de la boca al ano) de forma segmentaria, alternando zonas afectadas y zonas sanas.

Es importante hacer una diferenciación clínica entre colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn, ya que la evolución de la enfermedad, el pronóstico, la respuesta al tratamiento y la necesidad de tratamiento quirúrgico difieren de forma significativa en las dos enfermedades.

Diarreas agudas y crónicas

Definimos diarrea (también conocida como gastroenteritis o colitis) como la presencia de más de tres deposiciones líquidas al día. Las diarreas pueden ir acompañadas de dolor abdominal, fiebre, vómitos, rechazo alimentario y malestar general. La principal causa es la infección viral del tracto intestinal; también pueden ser originadas por bacterias o parásitos, o por algunos alimentos y algunos medicamentos. La mayoría de causas son poco importantes, pero hay que identificar adecuadamente.

En la diarrea aguda, lo más importante es asegurar una correcta hidratación y hacer dieta astringente, además de averiguar la causa. El especialista decidirá si hay tratamiento farmacológico. Cuando la diarrea persiste más allá de las 3 semanas, podemos considerar que estamos ante una diarrea crónica, provocada por malabsorción alimentaria, irritabilidad del colon, infecciones acantonadas o inflamación. En este caso será necesario que un especialista lo estudie e indique el tratamiento adecuado.

Dispepsias, reflujo esofágico, úlceras gastroduodenales

Los ácidos gástricos nos ayudan a digerir los alimentos, pero también pueden producirnos una inflamación del revestimiento del estómago (gastritis), del esófago (esofagitis) o del duodeno (duodenitis) y provocar una dispepsia. Las personas que padecen este trastorno tienen sensación de ardor, acidez, eructos, distensión gaseosa y, a menudo, náuseas, vómitos e inapetencia.

Cuando se produce reflujo gastroesofágico, es decir, cuando el ácido del estómago sube hacia el esófago y produce el ardor retroesternal característico y la sensación de acritud en la boca, tenemos que estudiar si se ha dilatado el esfínter que separa estos dos tramos del tracto digestivo. En caso de dilatación puede haberse producido una hernia de hiato que habrá que tratar.

Intolerancias y alergias alimentarias

Tanto las intolerancias como las alergias producen una inflamación crónica del intestino delgado. La sintomatología es muy diversa: desde pasar desapercibida hasta casos que pueden llegar a la desnutrición.

La intolerancia a los azúcares (lactosa, fructosa, sacarosa…) son muy frecuentes y provocan dolores abdominales inespecíficos, flatulencia y algunas diarreas. Algunos de estos pacientes pueden ser etiquetados de colon irritable cuando en realidad presentan una intolerancia a determinados alimentos. El diagnóstico se realiza mediante el test del aliento con determinación de H2. La eliminación de los productos lácteos de la dieta del paciente en caso de intolerancia a la lactosa y de la fruta en caso de intolerancia a la fructosa produce mejoras inmediatas.

Hepatopías

La solidificación de cálculos en las vías biliares se produce por un trastorno en el metabolismo del colesterol y de la bilirrubina. Más de un 10% de la población ha creado cálculos en su vesícula biliar aunque una parte muy importante no haya tenido sintomatología. Su prevalencia aumenta con la edad y es el doble en las mujeres que en los hombres.

La mayoría de cálculos son de colesterol (75% aproximadamente) y el resto presentan litiasis pigmentaria. La sintomatología es idéntica cualquiera que sea la composición del cálculo: dolor (cólico) en el hipocondrio derecho, ictericia en caso de obstrucción, fiebre en caso de colecistitis y dolor intenso y malestar general en caso de pancreatitis. Muy raramente evoluciona hacia tumoraciones de vejiga.

La ecografía es fundamental en el diagnóstico de la litiasis biliar ya que informa con precisión, de manera rápida, cómoda y sin riesgo, del estado de las vías biliares y de la vesícula.

La litiasis biliar asintomática no precisa tratamiento, excepto la recomendación de una dieta sin grasas, pero en la sintomática hay que plantearse la colecistectomía que actualmente se realiza por vía laparoscópica en la inmensa mayoría de pacientes.

Pancreatitis aguda y crónica

La pancreatitis aguda es una enfermedad producida por la inflamación aguda del páncreas, que altera gravemente el estado general del paciente y en un 20% puede llegar a ser muy grave, hasta poner en riesgo la vida de la persona.

En la inmensa mayoría de las personas que presentan una pancreatitis aguda, si estudiamos las vías biliares pueden encontrarse litiasis. También puede presentarse después de una grave transgresión alimentaria con ingesta de alimentos grasos, de una ingesta alcohólica excesiva o de un traumatismo abdominal importante. Los síntomas son un intenso dolor abdominal que se extiende hacia la espalda, náuseas, vómitos, fiebre y distensión abdominal.

La pancreatitis crónica se produce por la inflamación continuada del páncreas durante mucho tiempo. Puede estar relacionada con el abuso de bebidas alcohólicas, pero también con la litiasis biliar o enfermedades como la insuficiencia renal, el lupus, la fibrosis quística o de origen autoinmune. Además del dolor abdominal, a menudo inespecífico, se produce una pérdida de peso, diarrea crónica y diabetes, por la pérdida progresiva de la capacidad de sintetizar insulina natural.

Divertículos, pólipos y tumoraciones de colon

Detección precoz del cáncer de colon

Las lesiones mucosas y submucosas del tracto digestivo las podemos detectar con sistemas avanzados de diagnóstico. Radiología con contraste, ecografía abdominal, TAC, endoscopia y ecoendoscopia digestiva. Es muy importante localizar el origen exacto de la tumoración, su tamaño, y la obtención de una muestra para el estudio de anatomía patológica.

Ante la sospecha de una compresión en el tracto abdominal hay que realizar las pruebas necesarias para establecer si estamos ante una compresión externa al sistema digestivo o si estamos ante una tumoración submucosa. Las más frecuentes están situadas en el colon, pero también hay que detectar precozmente los cánceres gástricos.

La detección de estas tumoraciones en un estado inicial es fundamental para el buen pronóstico de la evolución de los pacientes. Hay que realizar el trabajo conjunto con la Clínica de cirugía avanzada para establecer la actitud terapéutica.

Parásitos intestinales

Los parásitos son microorganismos de diferentes tipologías que se instalan en el tubo digestivo y se nutren de los alimentos que ingiere la persona afectada. Los más frecuentes en nuestro entorno son los helmintos o gusanos, pero también podemos encontrar giardias, enterovirus (oxiuros) y cryptosporidium. Pueden provocar diarreas, vómito, flatulencia, picor anal, dolor abdominal, debilidad general y malnutrición.

Con el aumento de viajes internacionales podemos encontrar prácticamente cualquier tipo de parásito. En todos los casos, sólo se requiere un correcto diagnóstico para garantizar el tratamiento adecuado para eliminarlos.

Estreñimiento crónico

El estreñimiento es un problema común que afecta a cada vez más personas a causa de una inadecuada alimentación y ejercicio físico insuficiente. Afecta aproximadamente al 20% de la población y es más frecuente en las mujeres.

Normalmente se suele recomendar el aumento de la ingesta de fibra dietética, más verduras, ensaladas, legumbres, fruta, frutos secos, cereales integrales, beber al menos dos litros de líquido al día, ya sea agua, caldos vegetales, zumos de fruta o infusiones, y hacer más ejercicio.

Halitosis

Nitrógeno, gas carbónico, vapor de agua y oxígeno son los principales componentes de nuestro aliento. Normalmente el aire que exhalamos no debe hacer ningún olor, pero algunas patologías digestivas, respiratorias o bucales pueden modificar esta circunstancia. La saliva funciona como un limpiador natural; por ello, por la mañana tenemos la boca reseca y el aliento más enrarecido. Si el problema de la halitosis le produce dificultades de relación, no dude en consultarnos.

Endoscopia digestiva

La endoscopia digestiva ha avanzado mucho en los últimos años y ha pasado de ser exclusivamente diagnóstica a ser una técnica terapéutica. Consiste en un sistema óptico muy evolucionado y unos tubos flexibles que incorporan instrumental minúsculo para actuar sobre la zona donde se detecten alteraciones. El abordaje se hace por los orificios naturales del cuerpo.

Sonoelastolografía , FibroScan

Son técnicas no invasivas que permiten el estudio sin molestias para el paciente. Se utilizan especialmente para determinar el grado de fibrosis del hígado, la cirrosis hepática y pueden llegar a diagnosticar el cáncer de páncreas. Miden la consistencia y elasticidad del hígado y por ello permiten establecer la evolución de la fibrosis hepática, el grado de esteatosis y la cirrosis. Conocidas como biopsia hepática virtual, evitan, precisamente la biopsia invasiva.

Su uso y la fiabilidad de los resultados dependen de si el paciente es obeso o hay líquido en la cavidad abdominal. Si la pared está engrosada tendremos que buscar otro sistema diagnóstico.

Doppler abdominal

El estudio de los vasos sanguíneos nos permite definir mejor las masas hepáticas, estudiar la hipertensión portal, los aneurismas de la aorta abdominal, la arteria mesentérica superior y la arteria esplénica.

Ecoendescopia

La endoscopia o ultrasonografía endoscópica integra en una misma exploración el estudio ecográfico y endoscópico. La endoscopia digestiva está indicada para evaluar lesiones previamente observadas y caracterizadas por otras exploraciones de imagen (endoscopia, ecografía, TAC) en la patología del tracto digestivo, ya que permite ver no sólo la zona intraluminal, sino su relación con las cinco diferentes capas de la pared gastrointestinal. La utilidad principal de la endoscopia es la estadificación local de tumores tanto benignos como malignos que crecen en mediastino, región pancreática, vía biliar y cavidad pélvica. También se puede utilizar para visualizar y caracterizar algunas otras lesiones no tumorales situadas en la proximidad del tubo digestivo. Mediante la utilización de un ecoendoscopio y una aguja especial se puede obtener material para ser estudiado en el microscopio y dar un diagnóstico preciso.