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Dr. Jose Mª Inoriza

Regenerar la salud a través del oxígeno

La oxigenoterapia hiperbárica permite tratar problemas vasculares y aliviar los efectos secundarios de la radioterapia en pacientes oncológicos, entre otras indicaciones.

La atención urgente a submarinistas que han sufrido un accidente por descompresión y personas intoxicadas por la mala combustión de una estufa son las aplicaciones más conocidas de la oxigenoterapia hiperbárica, pero no las más frecuentes. En la Unidad de Medicina Hiperbárica del Hospital de Palamós, más de la mitad de los pacientes atendidos hacen sesiones terapéuticas en la cámara hiperbárica para tratar patologías vasculares (úlceras o diabetes), heridas que no cicatrizan, necrosis de cabeza de fémur o las secuelas de la radioterapia.

Apoyo a pacientes oncológicos

Las personas enfermas de cáncer que hacen tratamiento con quimioterapia o radioterapia pueden sufrir efectos adversos, tales como úlceras en la boca, en la vejiga de la orina, en la vagina, el recto o en los intestinos. La administración de oxígeno a presión puede curar de manera definitiva estas estomatitis, cistitis, proctitis o vaginitis ocasionados por la radiación, que perjudican mucho la calidad de vida del paciente.

Atención urgente por descomprensión

Los accidentes por descompresión se producen cuando el submarinista hace un ascenso demasiado rápido y el organismo no tiene tiempo de compensar la presión atmosférica con el nivel de nitrógeno en sangre. Los buceadores a mayor descenso sufren mayor presión atmosférica. Esto se traduce en un aumento del nitrógeno desde la sangre a los tejidos, que no metabolizan. Al emerger hacia la superficie, si la descompresión es desordenada, se puede formar una burbuja de nitrógeno suficientemente grande como para obstruir el flujo sanguíneo y desencadenar en una embolia.

Tratamientos de problemas vasculares

El tratamiento con oxígeno y en condiciones de presión atmosférica superior a la normal se ha demostrado eficaz para tratar úlceras vasculares venosas que tienen problemas de falta de riego sanguíneo y que no cicatrizan. El enfermo diabético al que se le hace una úlcera en los pies tiene un problema en las arterias y un problema de sensibilidad. El llamado «pie diabético» es un pie enfermo, con llagas, pero que al paciente no le duele y, al seguir caminando, agrava su propia lesión. Entre 20 y 30 sesiones servirán para revertir la enfermedad, siempre que el tratamiento se haga conjuntamente con un cirujano vascular y un endocrinólogo que controle la diabetes. Y es que este oxígeno que llega a los tejidos lesionados crea vasos sanguíneos allí donde antes no había, y tiene un efecto antibiótico contra las infecciones en algunas patologías.